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La violencia sexual presente en el trabajo doméstico

5 may
4 min de lectura

Actualizado: 18 may


Entre la precariedad, la migración y la invisibilidad, las trabajadoras del hogar y de los cuidados enfrentan múltiples formas de violencia que siguen sin ser reconocidas ni protegidas.

Almudena Cano Mérida


El trabajo doméstico es ejercido mayoritariamente por mujeres a nivel mundial, con cifras que superan el 90 % en varios países de América Latina y Europa, según datos recogidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 


La feminización del trabajo doméstico no es algo casual, sino que responde a una estructura social patriarcal que asigna a ciertas mujeres, en función de su origen, condición migratoria y su clase social, la ocupación de sostener los cuidados. Ante esta situación, ¿qué implica que este trabajo se realice en el espacio privado e íntimo del hogar, lejos de la mirada pública, donde los límites entre lo laboral y lo personal se confunden?


La Federación Internacional de Trabajadoras del Hogar (FITH) indica que este sector constituye “un trabajo racializado, profundamente moldeado por normas culturales arraigadas en los regímenes esclavistas, el colonialismo y otras formas de servidumbre”. 


En el caso de España, según cifras publicadas por el diario El Salto a partir del Instituto Nacional de Estadística, en 2024 las mujeres representaron el 95,7 % del empleo doméstico, y un 42 % de ellas son de origen extranjero. El mismo medio realizó una encuesta a 106 empleadas del hogar en España para valorar posibles situaciones de violencia basada en género en este sector laboral. Los resultados muestran que la mitad de las mujeres encuestadas sufrió algún tipo de violencia por parte de los empleadores, aunque ninguna denunció. Entre las encuestadas se encontraban 88 mujeres latinoamericanas, de las cuales 44 afirmó haber sufrido situaciones de violencia como insultos, abuso emocional, acoso, vigilancia, amenazas, exhibicionismo, tocamientos no consentidos y violación. 


A pesar de la ratificación del Convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico y las medidas de protección incluidas en el Real Decreto 893/2024, en España persisten condiciones de precariedad, abuso de poder y vulnerabilidad para las mujeres en este sector. Entre otros factores de riesgo que enfrentan las trabajadoras, la dificultad para denunciar estas situaciones y las condiciones migratorias irregulares están siendo obstáculos que incrementan la exposición a distintas formas de violencia basada en género. 


En un comunicado firmado por más de 150 organizaciones en España, impulsado por la OXFAM Intermón, se advierte que las trabajadoras del hogar y de los cuidados de origen extranjero sufren hasta cuatro veces más proposiciones de carácter sexual y tocamientos no consentidos que las empleadas locales. 

Ante esta situación, el documento plantea medidas de prevención y protección ante la violencia sexual en el ámbito del trabajo doméstico. Entre ellas, destacan la habilitación de canales de denuncia discretos y accesibles a las trabajadoras, la capacitación obligatoria en perspectiva de género e interseccionalidad para empleadores, personal de inspección y autoridades correspondientes y el refuerzo de las inspecciones laborales para identificar y actuar frente a posibles violencias. 


Pese a este panorama y la preocupación expresada por distintas organizaciones sociales que defienden los derechos de las trabajadoras, seguimos encontrando discursos y representaciones que refuerzan la vulnerabilidad de las trabajadoras del hogar y los cuidados. En este sentido, iniciativas formativas como las ofrecidas por Matia Fundazioa, a través de su plataforma Matia Eskola, han generado debate al incluir contenidos como el curso “¿Por qué me ayudas a vestirme y no a tener sexo?”, financiado por la Unión Europea y el Gobierno de España. 


Imagen curso formativo Matia Eskola


Al mismo tiempo, en medios digitales como OKDiario se han difundido representaciones que hipersexualizan y racilizan a las trabajadoras del hogar, contribuyendo a reforzar estereotipos que pueden legitimar formas de violencia basada en género y desigualdad en el sector. 


Imagen publicación OKDiario


En este contexto, resulta especialmente problemático que, pese a las múltiples violencias basadas en género que enfrentan las trabajadoras del hogar y los cuidados, se planteen discursos que incorporan la sexualidad como parte de estos servicios. Los cuidados responden a necesidades básicas vinculadas a la dignidad y a los derechos humanos, la sexualidad no puede entenderse como un servicio que deba ser garantizado por otras personas. 


En un ámbito donde las trabajadoras ya enfrentan abusos, violencia y desprotección, pretender ampliar los límites de lo que se espera de ellas es una profundización de las desigualdades que sostiene el sistema patriarcal. Esta realidad no es exclusiva de España, sino que responde a una problemática de alcance global, en la que se vulneran los derechos de las mujeres y se incrementan los riesgos de sufrir distintas formas de violencia.


Almudena Cano Mérida

Graduada en Educación Social y estudiante del Máster en Prevención, Detección e Intervención de la Violencia Sexual. Voluntaria de la Fundación Empodérame.


Si has sufrido acoso sexual laboral o conoces a alguien en esta situación, recuerda que no estás sola, existe acompañamiento legal, psicológico e institucional.


🏛️ Ministerio del Trabajo 

La entidad tiene la obligación de investigar y proteger tus derechos laborales


⚖️ Línea 122 – Fiscalía General de la Nación 

Permite denunciar hechos de acoso sexual laboral que puedan constituir delito y activar procesos judiciales


Imagen generada mediante Inteligencia Artificial



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