Sobrevivir, salir y hablar también puede poner la vida en riesgo
- 4 may
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Margie Duque Serna autorizó contar su historia con su propio nombre. Su ubicación actual será protegida, está en el exilio, aunque lo central de su caso no es el lugar donde está, sino las razones por las que tuvo que salir de Colombia.
Fundación Empodérame - Mujeres EMME

Margie es una mujer afrocolombiana, lideresa social y sobreviviente de abuso sexual infantil, explotación sexual y trata de personas. Su historia ha sido contada públicamente en medios de comunicación y también ha sido documentada por Fundación Empodérame en un informe actualizado sobre su situación de riesgo, amenazas y necesidad de protección internacional.
Nació en Quibdó, Chocó, y desde muy joven enfrentó violencias que marcaron su vida. Siendo adolescente llegó a Medellín, donde fue insertada en contextos de prostitución y explotación sexual. Durante años atravesó escenarios de violencia, control, precariedad y ausencia de protección efectiva. Su historia muestra una realidad que muchas veces el país prefiere mirar de lejos: niñas y adolescentes explotadas en circuitos urbanos donde hoteles, compradores, intermediarios y entornos sociales miran hacia otro lado.
Durante aproximadamente diez años, Margie fue explotada por un proxeneta que ejerció control sobre su vida, su cuerpo, sus desplazamientos y sus decisiones. Ese hombre también es el padre de sus hijos. De acuerdo con el relato sostenido por Margie durante el acompañamiento recibido, las amenazas continuaron incluso después de iniciar su proceso de salida del sistema prostitucional.
Salir significó romper con una estructura de violencia. Significó intentar reconstruir una vida propia después de años de sometimiento. Significó empezar a nombrar lo vivido, buscar apoyo, aprender un oficio, recuperar fuerza y pensar en otras mujeres que seguían atrapadas en situaciones parecidas.
Con el tiempo, Margie comenzó a acompañar a otras mujeres. En noviembre de 2023 impulsó la organización Renovando Vidas, orientada al acompañamiento espiritual, psicosocial y comunitario de mujeres afectadas por explotación sexual y otras violencias. También se vinculó al Movimiento de Sobrevivientes de Trata y Prostitución en Colombia y Latinoamérica, y participó en procesos de formación, incidencia y denuncia pública desde una mirada abolicionista y de derechos humanos.
En 2024, Margie se sumó a Fundación Empodérame – Mujeres EMME. Su llegada no fue entendida como la incorporación fría a una organización, sino como el encuentro con una red de mujeres que reconocen la palabra de las sobrevivientes como conocimiento, memoria y fuerza política. Para una mujer que ha atravesado explotación, amenazas y estigma, encontrar un espacio donde su historia no sea usada, minimizada ni puesta en duda también hace parte de la reparación simbólica. Allí participó en procesos de acompañamiento, formación, denuncia e incidencia, aportando desde su experiencia y desde su compromiso con otras mujeres.
Ese mismo año, su visibilidad aumentó. Se vinculó a un programa institucional en Medellín para realizar labores de caracterización y acompañamiento a mujeres en situación de prostitución. También fue entrevistada por El Espectador, medio que publicó un perfil sobre su historia como sobreviviente de explotación sexual y su sueño de crear una fundación para ayudar a otras mujeres.
Esa visibilidad tuvo un costo. Margie dejó de ser vista sólo como una mujer que había salido de la explotación. Pasó a ser una mujer que hablaba, acompañaba, denunciaba y cuestionaba el sistema prostitucional desde el territorio. Para las redes que se benefician de la explotación sexual, una sobreviviente que ayuda a otras a salir se convierte en una amenaza.
A partir de su trabajo comunitario, Margie empezó a enfrentar hostigamientos, intimidaciones y amenazas. En septiembre de 2024, después de una actividad con mujeres en el centro de Medellín, fue abordada por varios hombres que la intimidaron con expresiones violentas y racistas. Le exigieron que no volviera a ese territorio y la señalaron por “incomodar” el negocio. El racismo también hace parte de esta historia. Margie ha enfrentado violencia por ser mujer, sobreviviente, afrocolombiana y lideresa. En su caso, la amenaza se cruza con el color de su piel, su origen, su historia de explotación, su liderazgo y su decisión de hablar.
El riesgo se agravó por señalamientos en su contra. Según su relato, el hombre que la explotó la habría señalado ante terceros como supuesta informante. En contextos de criminalidad urbana, ese tipo de señalamiento puede operar como una sentencia social. Basta con que circule en territorios controlados por actores violentos para producir miedo, aislamiento y riesgo.
Su caso también evidencia fallas institucionales. En octubre de 2024, medios nacionales registraron la polémica generada por una reunión del Ministerio de Igualdad y Equidad con actores de la industria pornográfica y del entretenimiento sexual, donde organizaciones feministas denunciaron que se puso a sobrevivientes de explotación sexual en un escenario compartido con sectores que tienen intereses económicos en esas industrias. Margie fue una de las voces que cuestionó ese tipo de espacios, insistiendo en que quienes han vivido la violencia de la calle y de la explotación deben ser escuchadas con prioridad.
La revictimización institucional a veces aparece como una mesa mal diseñada, una invitación sin enfoque de trauma, una exposición innecesaria, una conversación donde las víctimas son sentadas junto a quienes representan intereses ligados al mercado que las dañó. Para una sobreviviente amenazada, cada exposición pública sin cuidado puede aumentar el riesgo.
En noviembre de 2024, con acompañamiento jurídico de Fundación Empodérame – Mujeres EMME, se radicó denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación. También se solicitó protección internacional y apoyo humanitario para Margie, debido al riesgo derivado de su condición de mujer afrocolombiana, sobreviviente de explotación sexual y trata, lideresa visible y defensora de derechos humanos.
Hoy Margie se encuentra desplazada. Su salida del país representa la consecuencia de un riesgo no atendido, de amenazas persistentes y de un contexto donde las sobrevivientes que hablan pueden quedar expuestas a represalias. Su historia obliga a mirar una pregunta incómoda: ¿Qué pasa con las mujeres que logran salir de la explotación y luego deciden ayudar a otras? Muchas veces el sistema les exige valentía, testimonio, liderazgo y denuncia. Pero cuando llegan las amenazas, la protección no aparece con la misma fuerza.
Margie representa a muchas mujeres sobrevivientes que han sido usadas, silenciadas y luego castigadas por hablar. Su caso muestra que la explotación sexual no termina cuando una mujer sale del circuito prostitucional. Las consecuencias continúan: trauma, amenazas, pobreza, estigma, racismo, persecución y falta de garantías reales.
Margie sobrevivió. Salió. Habló. Acompañó a otras. Denunció. Y por eso hoy necesita protección.
Su nombre debe ser dicho con respeto. Su historia debe servir para exigir una política pública seria frente a la trata, la explotación sexual, la protección de lideresas sobrevivientes y las rutas reales de salida.
Las mujeres que sobreviven al sistema prostitucional no deberían tener que salir de su país para seguir vivas. Colombia tiene una deuda con ellas. Esa deuda se llama protección, justicia, reparación y garantías para que ninguna mujer sea castigada por salir, hablar y acompañar a otras.
Fundación Empodérame - Mujeres EMME
Organización social que trabaja por la defensa y restitución de los derechos de mujeres y niñas que han vivido situaciones de trata de personas, trabajo forzoso, explotación humana, violencia sexual, desplazamiento forzado y migración forzada.
Fuente: Informe actualizado y unificado sobre el caso de Margie Duque Serna, elaborado por Fundación Empodérame – Mujeres EMME, 19 de abril de 2026.
Si tú o alguien que conoces está viviendo una situación de explotación sexual, recuerda que no estás sola, existen recursos gratuitos de apoyo en Colombia.
Desde la Fundación Empodérame ofrecemos atención psicosocial y jurídica gratuita para mujeres que han vivido situaciones de explotación sexual.
📞 Línea 155 – Atención a mujeres víctimas de violencia
📞 Línea 192 (opción 4) – Atención en salud mental
📞 Línea 106 – Apoyo psicológico
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